Publicado el viernes 20 de julio de 2007 - Ellas Virtual, La Prensa. Edición No. 905. Panamá


ESTA SEMANA
Sueños y realidades

La artista argentina Sol Halabi expone su trabajo en Panamá y nos habla sobre su obra, su vida y sus motivaciones.

Esther M. Arjona


La realidad la percibimos como algo nítido y muy bien definido, mientras que los sueños se presentan en imágenes difusas y faltas de definición.

Bajo estos parámetros podríamos describir la obra de Sol Halabi como una combinación de sueños y realidades. Quién sabe estos dos elementos estén presentes en su obra, pero de otra manera.

Los rostros que con trazos tan reales aparecen en fondos más bien abstractos, tienen un enorme parecido con su creadora. Ella más bien relaciona algunos de sus rasgos con los de su hermana, pero no deja de aceptar que mucho hay de ella en esas imágenes.

‘No estoy detrás de querer lograr la fisonomía de alguien en particular, porque no es la idea de la obra. La obra está muy relacionada conmigo, es como una parte unida a mí’, comenta Halabi, mientras conversamos en uno de los espacios de la galería de arte.

Esa coherencia que es fácil de encontrar en sus obras fue algo que ella descubrió tiempo después. ‘Es algo que me pertenecía pero que no me daba cuenta que podía trabajar o mostrar’.

Esos rostros no son personajes particulares. Son la forma de expresar ese mundo propio de la artista y que al entrar en contacto con el espectador se hacen también parte de él. Halabi considera sus obras como fruto de la acción, no del pensamiento. ‘Ni siquiera pienso mucho, me pongo a trabajar y voy viendo qué va surgiendo’.

Por eso, no considera que haya un propósito de querer decir algo en sus cuadros, pero entiende que en ese 'no querer decir nada' surgen muchas cosas, pues la pintura tiene un lenguaje propio, muy ajeno al de las palabras. ‘El arte responde a otras leyes, no trabaja con la razón’, dice la artista argentina. Es esta la razón por la que ella considera que cuando se desea imponer la razón, la pintura pierde. ‘Cuando tú te aflojas y dejas que salgan, salen cosas que no sabías que tenías dentro, cosas que ni siquiera elaboraste y se elaboran en la pintura. Pero cuando tengo deseos de ver de qué tratan, a dónde van, qué son, a qué se refieren, porque tampoco puedes decir que pintas porque pintas y punto, creo que tienen que ver con mi situación más íntima que recuerdo desde los 6 años’.

Esa situación es sentir el absurdo de estar parado en algún lugar en el que no sabes para qué estás, ni por qué estás. ‘Creo que esas figuras que están en el cuadro también se preguntan dónde estoy, para qué estoy, mirando hacia afuera para ver si alguien se lo puede resolver. Y toda esa materia alrededor es como si fuera la existencia misma y tú estás allí parado en un lugar sin saber por qué te está rodeando lo que te está rodeando’, detalla Halabi.

Es un sentimiento que se iguala con el de pintar. ‘Cuando quiero meter la cabeza (pensar), las cosas se cortan, se complican, y cuando te aflojas, las cosas surgen y es como tratar de aflojarte en medio del caos’.

No se trata de reflejar momentos específicos de la vida, sin embargo, algunos de esos rostros reflejan una placidez que sólo pueden lograrla una gran paz interna y otros, batallan un poco con la oscuridad que les acompaña.

Y no es que ella haya decidido pintar conscientemente su alegría o un momento taciturno. Son cosas de las que sólo el inconsciente es capaz.

Referencias

Más que tener referentes pictóricos, Halabi busca sustento en palabras.

‘Me gusta leer, me encanta lo que dice Jung (Carl Gustav), habla del poder del inconsciente y que el inconsciente no se limita a una persona en particular, no se limita a tu historia personal’. Esta forma de ver las cosas tiene mucho sentido para la pintora, pues ‘si no fuera así nadie sentiría nada por mis pinturas, serían algo que no tienen nada que ver con los demás. Nadie va a querer algo como un mero adorno, es porque le transmite algo y eso que transmite no es lo que yo pienso, transmite las cosas que al espectador le surgen en ese momento’, detalla Halabi.

 

 

En el momento en que una obra cuelga en una sala de exposición, la visión de su creador ya no es la que aparece. De acuerdo con la artista, aparecen entonces las imágenes de lo que el espectador está viendo.

‘La pintura tiene una función para nosotros en el taller, pero esas funciones cambian cuando sale de allí. Ya en la pared dice muchísimas cosas al que está enfrente, pero no necesariamente son mis cosas las que están enfrente. Tal vez ya no aparece nada mío’.

Ese inconsciente personal del artista se apoya sobre un inconsciente colectivo, que según Halabi, ‘es el que nos hace seres humanos’.

Así es que esa información, unida a las vivencias e historias de cada cual, generan ese mensaje que cada quien ve. Un mensaje diferente pero con puntos en común: emociones, sentimientos. ‘El que ve un rostro o una mirada recordará algo propio, pero en el fondo nos unimos a través de esa emoción’.

En blanco

Para Halabi, más que pánico ante una hoja en blanco, el comenzar una obra es lanzarse a una pileta.

Por el tipo de obra que realiza, no se trata de bocetos altamente estructurados. Por el contario, lo más probable es que la obra termine como algo totalmente diferente a lo que se inició.

Si la estructura es muy cerrada, es probable que la obra no prospere, sin embargo, si hay sólo un breve planteamiento, podría terminar como algo muy rico.

Seis personajes pueden terminar convertidos en uno, detalles pueden ser cubiertos, cambiados o alterados.

‘Lo importante es interactuar con la tela, cuanto más tela manche con algo más rápido voy a comenzar a trabajar y más fácil va a ser para mí que me surja lo que quiera pintar. A veces no sale el primer día y no te das cuenta en qué va a terminar esa obra, a veces va surgiendo a los días, a las semanas, y hay que tener una paciencia infinita’, afirma Halabi.

Porque aunque algunos vean en un lienzo una obra terminada, si a la creadora algo le molesta íntimamente, decidirá que eso no sale del taller.

‘Generalmente lo rompo o algo le pasa. Lo pongo en algún lugar de paso, después se cae, después lo pisé, después se le cae un tarro de pintura, luego lo usé para embalar algo y ya no existe más’.

Pero en la mayoría de los casos ese error se convierte en un elemento de una obra diferente.

‘Cuando trabajo con algo que no está bien, lo cubro o le saco algo y me quedan cosas que sí me gustan. En lugar de tirar la obra, saco o retiro o vuelvo a pintar encima y lo que está abajo aflora muchas veces y me gusta porque es como trabajar con la huella de las cosas’.

Huellas que hacen su trabajo mucho más singular y que convierten un error en un detalle principal de una obra diferente.

‘Por más que tapes te das cuenta que la tela no está virgen, hay algo debajo’. Definitivamente en una obra hay mucho más que lo que se ve en la superficie. Si no lo consideran así, pregúntenle a Sol Halabi.

 

 

http://www.ellasvirtual.com/history/mensual.htm


 


Texto Catálogo. Allegro Galería. Julio de 2007, Panamá

Mirie Mouynés


En las obras de Sol Halabi habitan mil preguntas. Sus personajes evocan los rostros de aquella época prodigiosa de la historia cuando el arte se hizo a la medida del hombre. Personajes sin edad y sin tiempo, su mirada nos obliga a mirarnos.

En su mundo, nada es lo que parece ser. Cada mirada nos desvela nuevas posibilidades y nos deja queriendo descubrir más. La serenidad de esos rostros clásicos, contrasta con la fuerza del entorno, la luz y las sombras, la intensidad del color, esos grafismos y fórmulas que aparecen, como rasgados con las uñas, tratando de arrancarle el sentido a la vida.

En esta nueva vuelta de la pintura, cuando el hombre reclama el protagonismo que la vertiginosidad y el anonimato de nuestra época le ha robado, Sol nos presenta una obra que llega a la fibra íntima de lo que somos. Con un dejo de ironía a veces o simplemente como una médium, Halabi plasma nuestros sueños y angustias, ansias y miedos, soledad y carencias; el drama de la existencia humana. No pinta personas, retrata nuestra humanidad.

No importa con cuánto ahínco el entorno se empeñe en atraparlos, las circunstancias no pueden adueñarse de ellos. Bajo capas de óleo, acrílico y materiales no convencionales como la cera de abeja, el alquitrán, la arena y el polvo de mármol, ese universo orgánico de texturas y colores muestra la vulnerabilidad del hombre, pero sus personajes siguen allí, desafiantes, ajenos. Quizás sea su luminosidad la que, a pesar de todo, les muestra el camino, más allá de esos espacios extraños, en los que el tiempo pareciera haberse detenido.

 

 

 

Ajena a tendencias pasajeras, creadora de un cosmos propio, Halabi entra en el mundo del arte con la madurez de quien ha caminado largos trechos. Con apenas 29 años, reconocida como una de las artistas cordobesas más destacadas de su generación, la obra de Sol forma parte de importantes colecciones públicas y privadas de la Argentina y del extranjero.

Hace un par de años, vi una de sus obras por primera vez y no pude dejar de mirarla. Desde entonces supe que tenía que dar con ella, buscarla dentro de la soledad de sus paisajes, en sus silencios, en la mirada de esos rostros eternos. Me atrapó su contemporaneidad, su arrojo, su gran capacidad de introspección, la humanidad de su obra, su maestría.

Y es que quien ve la obra de Sol Halabi no puede olvidarla. Todo parece estar allí, contenido en un universo propio donde no sobra ni falta nada, excepto nosotros, quizás. Y, entonces, nos asomamos a su mundo, caminamos de su mano, nos dejamos llevar, tan sólo para darnos cuenta de que quedamos con ganas de más, de seguir buscando, llenos de una y mil preguntas….


 

Publicación www.ccec.com.ar, Sábado 6 de Mayo 2006

DISTINCIONES CABEZA DE VACA 2005

Centro Cultura España Córdoba

"(...) Por otro lado, el mismo tribunal mencionó especialmente a los artistas Sol Halabi y Mateo Argüello Pitt por “su significativa y sostenida presencia en nuestro medio y su proyección en el ámbito nacional e internacional”, distinguiendo a ambos como “protagonistas paradigmáticos de la tensión tradición-modernidad que atraviesa el arte contemporáneo”.

Maru Becerra , Ana Luisa Bondone y Aníbal Buede


 

Nota en “LA VOZ DEL INTERIOR”, miercoles 11 de Agosto 2004. Córdoba, Argentina

Verónica Molas

LA FIGURA GANA PROTAGONISMO EN LA PINTURA DE SOL HALABI


Despuntó poco tiempo atrás demostrando ser una de las jóvenes artistas más talentosas de Córdoba. Con 27 años, Sol Halabi sostiene una obra que despierta admiración.

El viernes, a las 19.30, volverá a presentar una muestra individual, esta vez en la galería de Rafael Cerrito, ubicada en Belgrano 49.
“Es la misma línea”, dice Halabi en relación a esta nueva camada de telas que presentará en un espacio habitualmente dedicado a las propuestas que se enmarcan dentro del realismo. Y si bien lo suyo se encuadra claramente dentro de la figuración, la representación de los estados subjetivos es la principal marca de su obra. “Lo privado”, en palabras de la artista. “Hay menos pulsión, menos expresionismo”, sugiere Halabi sobre este conjunto inédito de 13 técnicas mixtas que exhibirá desde el viernes. En su gran mayoría, son trabajos en mediano y pequeño formato.

LA FIGURA COMO PROTAGONISTA

Rostros más definidos y la aparición dominante de la figura son otras cualidades que Halabi encuentra en su nueva imagen. Ahora, cree que ha controlado el caos que definió otros trabajos anteriores. La artista profundiza en las situaciones: “Antes se centraban únicamente en la mirada”, dice.
¿De dónde provienen estas imágenes? La artista no lo sabe, aunque asegura: “No puedo realmente saber el tema de antemano; empiezo por una idea, vaga o no, la planteo en la tela... a veces las sigo, otras no y el tema cambia. Son imágenes que salen solas y a las que tratas de darle una forma. Es así como una obra resulta ser un verdadero conglomerado de ideas que seguiste, dejaste, volviste empezar y volviste a dejar”, explica.

Formada en la Escuela de Artes de la UNC y la Escuela Provincial "Figueroa Alcorta", Sol Halabi exhibió una obra personal desde sus primeras muestras importantes, como la de 2002 en el subsuelo de la Casona Municipal y otra el año pasado, en el cabildo Histórico. Este año, la galerista Malena Kravetz, directora de Artempresa, compró obra de esta artista para introducirla en el mercado estadounidense. Su obra también puede apreciarse en otras salas: una enorme pintura se exhibe en la galería Artis, y gran cantidad de sus cuadros pueblan la trastienda de Espaciocentro.


 

Cátalogo de Muestra "SOL HALABI". Cabildo Histórico. Noviembre, 2003. Córdoba, Argentina

Artemio Rodríguez
Miembro de la Asociación Argentina e Internacional de Críticos de Arte

LA EXPERIENCIA ESTÉTICA Y LAS RECIENTES SIGNIFICACIONES.


Si advertimos que un artista fractura la rigidez de la tradición en su constante adherencia al proceso del arte, nos predispones a recibir con complacencia una “nueva realidad”. Ya desde Guillaume Apollinaire, con su obsesión por lo “raro” y Walter Benjamín, con su “manera surrealista de pensar”, se nos previno que lo real o lo cierto, no sin rareza, son de contenido inestable y susceptible aceptándose así que están en condiciones de revelar otra verdad u otra existencia que por igual, pueden expresar contextos expresivos. Admitimos que Sol Halabi es solidaria a la anterior reflexión, pues no se empeña en dar la versión que con vacilación dictan los sentidos, sino que prefiere mostrar el resultado de su capacidad de conocer, tanto como de elegir y comunicar con criterio personal, actitud que la instala lejos de quienes insisten en soluciones gestadas y, a menudo, carentes de nuevas significaciones.
Los secretos de la contemplación estética, que en todos los casos se da “desinteresadamente” (Kant), admiten ser descubiertos, a condición de que se observen con esmero las señales que corren por orden de la técnica u oficio adaptado a la obra, aunque es más urgente y básico centrar, con cuidado de ceremonia, los caracteres mágicos, creadores que templan la labor, arte. Sírvenos de referencia el resultado definitivo que la pintora alcanza con materiales fuera de convención: citemos el uso del alquitrán, substancia obscura de presencia sobresaliente cuando se lo convoca a compartir espacios con manchas de cualquier color, y que al ser ingrediente cáustico, frena los excesos de luz.

En los trabajos exhibidos, materia neutra y tintas que relucen, concretan una unidad acertada. La experiencia estética de la autora, a pesar de la corta trayectoria profesional, es manifiesta.
Si la lectura de la producción examinada es cumplida con diligencia, se notará que los elementos plásticos han sido concluidos conforme a la metodología del movimiento abstracto. Sin embargo, en aquellos óleos que muestran rostros femeninos, el sistema de realización es otro: están descriptas las facciones con lealtad y acompañadas con cierta gracia aunque, a designio, con limitada pulcritud. Al reconocer Sol Halabi que las técnicas pictóricas solo son dispares y no opuestas, es que elige con destreza adoptar sus propias reglas o principios, sin preterir a la pragmática que protege el buen trato entre los signos.

En sus definiciones plásticas ha moderado, en suma, la templanza y la osadía, calidades imprescindibles al explorar las realidades distintas, graciosas o crueles, de nuestra temporaneidad.
  



 

Nota en “SOUTHWARD ART”, septiembre 02-Febrero 03, Argentina

Horacio Safons

 TRES ARTISTAS EMERGENTES
 
Tres Artistas Emergente Desde un excelente oficio evidentemente estructurado por una escuela que ha sabido aportar bases firmes sin anular singularidades, Marcos Acosta, Sol Halabi y Ramiro Vázquez son tres jóvenes artistas cordobeses que pueden ser designados como emergentes Por la fuerza expresivo de sus imágenes y la manera particular en la que han comenzada a construir su Lenguaje. Elaborar obra supone, además de la calidad del oficio, una intencionalidad de abrir perspectivas capaces de alimentar los enigmas implícitos o explícitos que rondan al artista. Dejarse seducir por el riesgo de poner en cuestión imagen y sentido es la condición que me parece ineludible Para la producción artística; creo que Acosta Halabi y Vazquez se desarrollan en esa dirección.
(...)
  . ISol Halabi, por su parte, encaro la figura femenina aunque no parece interesarle presentarla como género; me parece claro que su búsqueda de relaciones entre el cuerpo de mujer (y evito hablar de personaje), la actitud que lo singulariza y el "hacer" pictórico, apunta en muchas de sus obras a una incorporación de lo fantasmal y lo psicológico (Sin aviso, Sentada, Susurro). La artista, a mi juicio, de manera intencional se sujeta a esa oscilación que nunca define si quiere detallar o, por lo contrario, pretende destruir la fisonomía (o identidad) de la figura que en todos los casos está atenta sólo a ella misma, ensimismada y muestra un claro interés por lo espacial, que le sirve para insertar el carácter nebuloso y equidistante del contexto. Tal vez la no claridad y la similitud desconcertante entre fondo y figura juegue un rol aún mas protagónico que el cuerpo. Sol Halabi, esta muy cerca de constituir un "anti modelo" y de lograr plenamente una apertura psicológica de la imagen.(...)
 



 

 

Nota en “FE DE ERRATAS”, 2 junio 2002

Sebastián Della Giustina

” POR TU SOMBRA”.
Acerca de la Exposición de Sol Halabí en la Casona Municipal.

Hace tiempo que tengo la sensación de que todas las muestras que veo y sobre todo de los nuevos “artistas” carecen de sentido, emoción, propuesta, coherencia y por sobre todo consistencia.
Hace tiempo que entro en las muestras esperando algo y que salgo con la misma sensación de repetición, de refrito de vanguardia de principio del siglo pasado, de cosa vista y re-vista.
Por azar, causalidad, o lo que sea, entré a la Casona esperando encontrarme otra vez con lo mismo de siempre, y por un momento pensé que era así. Pasé rápido por la primera de las muestras y fui a ver que pasaba en el subsuelo. Nada indicaba que allí había alguna exposición, pero igual bajé. El climax del subsuelo siempre es atractivo, las luces ámbar, dirigidas, escénicas, la penumbra y el olor a humedad. Antes de mirar retiro un folleto y leo una cita de un tal Nietzche que dice: “una cosa que queda explicada, deja de interesarnos”. Touché.
Los colores son brillantes y oscilan en los tierra. Las pinturas son oscuras. Tibias. Pero no le teme al blanco que aparece decidido, como cada una de las pinceladas. La composición es firme, equilibrada, pero no por ello rígida o aburrida.
Una serie de grafismos intentan explicar que pasa y en el entenderlo radica el misterio, un lenguaje rascado sobre la pincelada, letras, números, sutiles, precisos, necesarios.
Los personajes vienen del fondo, un fondo que se presiente por sobre las demás capas de pintura. Los rostros atemporales tienen una reminiscencia renacentista, pero desde una mirada inteligente.
Nada sobra y nada falta en las pinturas de Sol Halabí. No solo se nota el manejo preciso de la técnica sino, y por sobre todo, que tiene algo para decir. 
No explica, sugiere.
Es coherente, interesante y consistente. No aburre. Propone.
 Por casualidad veo que nació en el 77`. Alguien está diciendo algo con una voz nueva.
Para tenerlo en cuenta.